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Villanueva del Fresno plantará frutales, nogales y arándanos en su finca comunal con regadío de Alqueva

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Arándanos

La Junta de Extremadura ha aprobado la transformación en regadío de una parte de la Finca Comunal de Villanueva del Fresno, propiedad de su Ayuntamiento, como zona regable singular.

El estudio de viabilidad de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, mostraba que estaba garantizada la disponibilidad de recursos hídricos suficientes para poder transformar en regadío 500 hectáreas de la finca comunal con una dotación de 6.000 m³ por hectárea/año con captación y bombeo desde el embalse de Alqueva.

En el referido estudio se acreditaba igualmente la viabilidad de los cultivos que se pretenden implantar (frutales de hueso, frutales de pepita, nogales y arándanos), así como la potencialidad agronómica, económica, social y ambiental de las tierras para su transformación de secano a regadío, puesto que hay un gran aumento del rendimiento productivo por hectárea en la finca. Con esta transformación, la mano de obra empleada en la finca sería mucho mayor que el actual, dedicado al aprovechamiento de cereales de invierno y el pastoreo, este último casi inexistente.

En el proyecto se descartaron otros cultivos, como el olivar superintensivo, por conllevar menos mano de obra, clave en todo este proceso de implantación de regadío para poder retener población en el municipio. Inicialmente el proyecto consistirá en la transformación de 249,30 hectáreas.

Miguel Ángel Monge (Hutech Consulting): “El riego por goteo es el sistema que ahorra más agua y consume menos energía”

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10 Miguel A. MongeEntrevista con
Miguel Ángel Monge
Director de Hutech Consulting

Miguel Ángel Monge es un gran experto en el diseño y manejo de sistemas de riego aplicados a la agricultura y con experiencia en el Centro Nacional de Tecnología de Regadíos.

¿Cuáles serían las principales ventajas e inconvenientes de los distintos tipos de riego más usados hoy en día?

El riego por goteo es el sistema que ahorra más agua y consume menos energía comparado con el resto de sistemas, ya que se emplean menores volúmenes de agua y por consiguiente menores caudales. Al ser un sistema más preciso es a su vez más sensible a errores y desviaciones tanto en la fase de diseño como durante su manejo, por lo que estos errores influirán significativamente en la uniformidad de emisión de agua. Hay que destacar la sensibilidad del riego por goteo a las obstrucciones y sus mayores exigencias en filtración. Permite la incorporación eficaz y rápida de nutrientes disueltos y utilizar aguas con un alto contenido en sales disueltas.

En cuanto al riego por aspersión, al humedecer toda la superficie del terreno, la uniformidad del sistema no es un aspecto tan preocupante como en el caso del riego por goteo. Un inconveniente es el efecto del viento y la distorsión que pueda producir aunque cuando se riega en bloque (grupos de aspersores regando a la vez) esta distorsión puede compensarse en el tiempo. Una limitación de este sistema sería el uso de aguas salinas. El sistema por aspersión es apropiado para realizar tratamientos fitosanitarios y nutricionales al mojar toda la planta.

El riego por gravedad o en superficie es el que más agua consume y mayores pérdidas produce debido a las filtraciones en profundidad. Aunque esto pueda servir como recarga de acuíferos, se desaprovecha evidentemente el recurso. Precisa de la menor inversión y de un menor gasto en energía.

Debido a los procesos de modernización de regadíos de las últimas décadas y al esfuerzo de agricultores, Comunidades de Regantes y la ayuda de las administraciones públicas en la financiación de las obras de transformación, han disminuido mucho las zonas regadas por riegos en superficie y su transformación a riegos a presión, sobre todo por goteo. Así, de las 3.640.000 hectáreas puestas en regadío en España en la actualidad, el 50% son de goteo, un 24% lo son de aspersión y un 26% de gravedad.

Desde hace tiempo han crecido de forma exponencial la demanda de pozos de sondeo ¿es una solución definitiva o su proliferación puede agravarla?

Cuando no hay posibilidad de conseguir la suficiente agua para riego procedente de ríos y embalses, se ha buscado en el subsuelo mediante la ejecución de pozos y la extracción de las masas de los acuíferos. Una explotación descontrolada ya sabemos a dónde nos lleva. Si la extracción supera la recarga, la profundidad a la que se encuentra el agua cada vez será mayor y esto implica, aparte de problemas medio-ambientales, graves inconvenientes para los agricultores al necesitar más energía para extraer el agua y se incrementan los costes/año. La bajada de nivel del agua en los acuíferos conlleva un proceso de salinización del agua que puede ocasionar bajadas de rendimiento en los cultivos menos tolerantes al exceso de sales y mayor inversión en productos correctores. En riegos por goteo se necesitará mayor mantenimiento en las instalaciones para evitar obstrucciones.

El contenido de partículas en suspensión del agua (limos, arcillas y arenas) también aumenta, por lo que las necesidades de filtración deben de ser mayores. Se está haciendo un gran esfuerzo desde la Administración, Confederaciones Hidrográficas y Comunidades de Regantes para controlar tanto la ejecución de sondeos como los volúmenes de agua extraída por campaña de riego para evitar la sobreexplotación de acuíferos.

¿Conocer bien la demanda real de agua que necesita un cultivo es clave para valorar su rentabilidad?

Sin lugar a dudas. Las técnicas actuales de monitorización del nivel de agua en el suelo sirven de gran ayuda para racionalizar el riego. Los equipos han ido evolucionando, son cada vez más eficaces y han disminuido los costes de fabricación lo que permite a un número cada vez mayor de regantes su adquisición. Creo que el siguiente salto en la tecnificación de la agricultura de regadío en España se orientará hacia la generalización de la monitorización lo que repercutirá muy positivamente en la rentabilidad de los cultivos.

Tomate, maíz y arroz lideran el regadío extremeño con más de 90.000 hectáreas de cultivo

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Mientras, el olivar intensivo, el almendro, la higuera y las hortalizas ganan terreno como cultivos complementarios en regadío

Hasta que lleguen las nuevas zonas de cultivo anunciadas en Tierra de Barros y Monterrubio de la Serena, las Vegas del Guadiana siguen siendo las grandes protagonistas del regadío regional. Sin olvidar la zona del Alagón y el Valle del Tiétar. Aunque los precios de campaña puede hacer oscilar el volumen global de las plantaciones -como ha ocurrido con el  maíz para alimentación animal en los últimos años- hay tres cultivos que se reparten el liderazgo del regadío: tomate para industria, maíz y arroz. Aunque estos dos últimos cultivos han tenido problemas de rentabilidad en los años.

La media de plantaciones de tomate en las últimas campañas ha oscilado entre las 22.000 y las 24.300 hectáreas, mientras que en el caso del maíz la oscilación es mayor, desde 49.000 a más de 58.000 hectáreas. Mientras, el arroz ha oscilado entre las 23.000 y las 27.000 hectáreas.

Entre los tres cultivos concentran cerca de 100.000 hectáreas de cultivo en los regadíos de la región, la gran mayoría en las Vegas Altas y Bajas del Guadiana. Y entre los tres facturan en torno a los 285 millones de euros, solo en valor de producción, sin contar la industrialización del producto ni su valor final de mercado. Hay que tener en cuenta que el valor de la producción vegetal extremeña se acerca a los 1.200 millones de euros.

Otros cultivos importantes en extensión en el regadío regional son los frutales, que concentran en torno a las 25.000 hectáreas, incluyendo entre ellas las más de 7.000 hectáreas de cerezos del Jerte y comarcas norteñas de Cáceres. Entre los frutales destaca el melocotón y las nectarinas con más de 9.100 hectáreas seguidas de la ciruela con 6.500 hectáreas.  También destacan las 8.600 hectáreas del cultivo del tabaco en las comarcas cacereñas y las 18.000 hectáreas de girasol, más en secano.

Durante los últimos años, los agricultores comienzan a buscar alternativas a los cultivos tradicionales en el regadío, en busca de mejores precios o de complementos a su tradicional fuente de ingresos. Entre ellos destacan el olivar intensivo y superintensivo, en gran crecimiento en las Vegas del Guadiana como lo demuestra la apertura o ampliación de almazaras en la zona; el almendro, el pistacho y el nogal con el boom de los frutos secos; la higuera, con cotizaciones de precios altas en las últimas campañas y una fuerte demanda mundial; y también los cultivos hortícolas, sobre todo para abastecimiento industrial. Los graves problemas que han tenido regiones como Murcia, tradicionalmente líderes en el mercado de hortalizas y verduras, han ayudado también a este despertar de las Vegas del Guadiana por sembrar y producir hortalizas.

La importancia de los cultivos de regadío en Extremadura, que tomó impulso en sus orígenes con el Plan Badajoz, no solo hay que valorarla por sus producciones. Sino también por el empleo industrial que genera. Y en este caso, el sector estrella sigue siendo el del tomate, gracias a sus 12 potentes industrias privadas y cooperativas que procesan más de 2 millones de toneladas en campaña generan cientos de puestos de trabajo. En menor estaría el arroz, con dos industrias en la región: Extremeña de Arroces Soc. Coop. en Miajadas y Arrocerías Pons en Don Benito. Y por último el maíz, con más empleo logístico y de transporte que industrial, a excepción de la planta de Pepsico en la localidad de Lobón.

Pía Sánchez Fernández (Cooperativa Terra Prima): “Con charcas o pozos no se resuelve el problema del agua”

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El equipo de Terra Prima. De izq. a dcha, Carlos Del Teso, Silvia de Aguirre, Pía Sánchez y Alfonso Lara.

Entrevista con
Pía Sánchez Fernández
Directora comercial de la Cooperativa Terra Prima

¿Qué objetivos persigue el programa operativo de Ganadería Resiliente en el que participa Terra Prima?

El principal objetivo del proyecto es el desarrollo y testeo de sistemas innovadores para una recogida, almacenamiento y aprovechamiento eficientes del agua en nuestros campos. Sistemas que además disminuyan o eviten una evaporación del agua embalsada tan alta como se está dando en los últimos períodos estivales por el aumento de temperaturas, y que en paralelo nos ayuden a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre nuestro ganado y los animales salvajes que habitan nuestro territorio

Se ha visto claramente en este año tan complicado que el agua será la clave en el futuro de la agricultura y la ganadería ¿Es consciente el sector productor, el agricultor o ganadero de ello, de ello y le busca soluciones?

Los agricultores y ganaderos de las zonas más expuestas a la desertización siguen enfrentándose al problema con las mismas herramientas de siempre: apertura de charcas y pozos fundamentalmente. El problema es que estas medidas o bien no son efectivas si no llueve, como es el caso de las balsas o de las charcas, o agravan más el problema porque contribuyen a la seca de acuíferos como ya se ha visto y que ha determinado la adopción de medidas drásticas desde las Confederaciones Hidrográficas. Entonces no valen o no resuelven el problema.

¿Puede ser relativamente sencillo reducir el consumo de agua en las explotaciones ganaderas y agrarias o son necesarias fuertes inversiones?

Reducir el consumo de agua no solo es una cuestión de sensibilización sino de que sea posible. El ganado no entiende de cambio climático, bebe lo que necesita y tiene que tener a su disposición la cantidad necesaria de agua. En caso contrario moriría. Pero otro elenco de actividades que se dan en las explotaciones ganaderas, sí pueden ser susceptibles de reducción del consumo como el agua destinada a limpieza de depósitos, naves corrales, etc… En estos casos también tenemos que desarrollar métodos de limpieza que requieran menos consumo de agua.

La disponibilidad de estos sistemas requiere un esfuerzo conjunto de administración y sector privado. Hay que destinar más dinero a investigación y a apoyar proyectos innovadores en este campo. No va a ser un camino fácil pero es imprescindible en el escenario que se nos avecina. Nuestras Dehesas, tan amenazadas, son la última barrera ante el desierto y nuestra economía depende demasiado del sector primario como para minimizar el problema.

Extremadura cuenta con 268.000 hectáreas de regadíos que necesitarán más agua por el cambio climático

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Con más de 268.000 hectáreas de regadío e importantes proyectos en Tierra de Barros, Monterrubio de la Serena y el Norte de Cáceres en fase de estudio, el agua se ha convertido en la columna vertebral de la agricultura y la ganadería en Extremadura.

El regadío regional solo supone el 11% del total de terreno agrícola de Extremadura pero supone un porcentaje mucho mayor de la Renta Final Agraria. Cada año, los regadíos de las Vegas del Guadiana o de las comarcas de Campo Arañuelo o el Alagón consumen más de 1,2 millones de metros cúbicos de agua, más del 60% del consumo total de las disponibilidades de agua existentes.

Gracias a su extensa red de pantanos, Extremadura es la primera región española en reservas de agua según los datos del Observatorio de la Sostenibilidad. Pero aún así, años tan secos como el 2017, suponen una dura prueba para el campo regional. Prueba de ellos es la proliferación de charcas y de nuevos pozos de sondeo.

Además, el aumento medio de las temperaturas durante muchos meses exige cada vez más recursos al regadío para conseguir la misma producción. El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, ya ha asegurado que los cultivos de regadío pueden llegar a incrementar entre un 10% y un 20% anual su consumo de agua debido al impacto del cambio climático.

Begoña García Bernal (Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio): “Es compatible gastar menos agua y aumentar las hectáreas de regadío en Extremadura”

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16 consejera agricuturaEntrevista con
Begoña García Bernal
Consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio de la Junta de Extremadura

Todo el año agrícola y ganadero del 2017 ha estado muy condicionado por la falta de lluvias, ¿hay que dar cada vez más importancia al cambio climático en las políticas agrarias del futuro?

Todos y todas estamos viendo en primera persona lo que está sucediendo con el clima, con el cambio climático. Estamos en un escenario en el que cada año llueve menos y cada año los veranos duran un poco más y esta tendencia tiene una influencia crucial en un sector como el agrario. Y esto no es un problema  de Extremadura. Esto es un problema global. En la última cumbre del clima de Naciones Unidas se ha puesto de manifiesto que el mundo avanza hacia un nuevo modelo energético y que ese cambio provocará a su vez un cambio de modelo en la producción y el consumo agrario. Por ello, debemos trabajar en ese sentido y que las políticas agrarias giren en torno al nuevo escenario climático que sufrimos.

Extremadura tiene en marcha importantes proyectos de regadío, desde Monterrubio de la Serena a Tierra de Barros y el norte de Cáceres ¿El ahorro y la eficiencia energética deben ser claves en los mismos?

El uso racional, adecuado, sostenible del agua es seguramente una de las primeras, o tal vez la primera prioridad a la que tenemos que hacer frente en todo el mundo. No en vano cada año mueren por falta de agua casi dos millones de personas. Hay un déficit hídrico y si no se toman medidas ya, se agravará a corto plazo. Es verdad que esto es un problema global, muy serio; pero nosotros, como región debemos tomar las medidas que estén a nuestro alcance. Y creo que lo estamos haciendo.

Estamos trabajando en dos grandes estrategias: de una parte, en un modelo de economía verde y circular, que pretende incidir sobre todas las áreas de nuestra actividad económica para reconducir el crecimiento hacia pautas más razonables con nuestro entorno. En el año 2030 queremos ser un referente en ese modelo de economía sostenible. Por otra parte, afrontamos una segunda modernización del regadío extremeño. El uso del agua en el regadío debe ser cada día más ajustado, más racional, más reducido, y de la misma manera habrá que reducir los costes energéticos.  Y sinceramente creo que es absolutamente compatible esa modernización, esa reducción de agua y energía en el regadío y al mismo tiempo la ampliación de la superficie regable en una Región como la nuestra que tiene recursos hídricos suficientes para ello.

La ganadería ha sido un sector especialmente castigado por la falta de agua ¿Qué medidas ha tomado la Consejería?

La Junta de Extremadura ha firmado un acuerdo con entidades bancarias para la concesión de préstamos a un interés cero para los profesionales agroganaderos afectados por la sequía. La Junta aportará 4 millones de euros en préstamos de tres años, con coste cero de intereses para los beneficiarios.  El volumen de préstamos a formalizar es de 160 millones de euros, y según las estimaciones podría haber hasta 8.864 beneficiarios potenciales.

Otra medida importante contra la sequía es apoyar los seguros agrarios. En este año los ganaderos han cobrado cerca de 20 millones de euros que tenían sus pólizas de sequías en pastos al igual que los productores de vid y olivar lo harán también. La política de seguros agrarios ha cambiado desde que llegamos de nuevo a la Junta. En estos años hemos pagado cerca de 20 millones de euros. Es la línea por la que tenemos que avanzar, la de que nuestros agricultores y ganaderos aseguren sus explotaciones.

También hemos llevado a cabo una modificación técnica del decreto de Planes de Mejora en explotaciones agrarias donde están recogidas las inversiones para abastecimiento de agua para ganado en diversas modalidades (pozos, charcas o bebederos entre otras) en inversiones que sean superiores a 3.000 euros, dando cumplimiento con hechos y presupuestos a paliar los efectos de la sequía.

Los empresarios agrarios extremeños miran al Alentejo y a los regadíos de Alqueva

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alquevaTany Nature, Conesa o el sector del ajo de Aceuchal
cuentan con producciones o fábricas en Portugal

El Alentejo portugués, la principal región lusa que comparte frontera con Extremadura, se ha convertido en objeto de deseo de muchos empresarios agrícolas extremeños. Gracias sobre todo al potencial de los regadíos de Alqueva pero también a su gran extensión virgen. Alentejo solo concentra el 10% de las explotaciones agrarias portuguesas –unas 32.000– pero que suponen más del 50% de la superficie agraria útil de todo el país. En total, unas 1,9 millones de hectáreas de terreno, de las que en el futuro más de 100.000 deberían ser de regadío gracias a Alqueva.

Los empresarios españoles llevan invirtiendo desde hace años en plantaciones de olivar intensivo, frutales, vacuno, ajo, frutos secos y tomate para industria sobre todo. Uno de los primeros en llegar fue Tany Nature, con apoyo de Cristian Lay, en el 2008 con la compra de la finca Heredade Dona Joana, cercana a Elvas, para un proyecto de fruticultura y olivar intensivo.

Otro grupo muy activo es Conesa, el líder industrial del tomate en la región, que cuenta con dos fábricas portuguesas: Sopragol en Mora, a 60 km de Évora, y Tomatagro en São João de Ribeira. Mientras, el sector del ajo de Aceuchal cultiva más del 70% de su producción entre Elvas y Campomaior, para aprovechar los riegos más tempranos del campo portugués. El sector cochero extremeño, muy fuerte en la zona de San Vicente de Alcántara, también mantiene lazos comerciales muy intensos con Portugal.