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Los remolacheros de Castilla y León apoyan la futura industria azucarera de Mérida

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Según Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León, España tiene margen para producir 800.000 toneladas más tras la retirada de las cuotas por países

La tonelada de remolacha se paga a 31 euros, más 11 de ayudas

El proyecto en estudio liderado por el grupo de Emiratos Árabes Unidos Al Khaleej Sugar para abrir una gran industria azucarera a las afueras de Mérida ha vuelto a poner de actualidad el cultivo remolachero en la región. Un cultivo abandonado tras el cierre de la fábrica de La Garrovilla, situada a pocos kilómetros de la ubicación analizada por el grupo árabe.

La posible llegada de esta fábrica, cuya decisión final se tomará en 2018 en pugna con una ubicación en Reino Unido, viene acompañada de una gran noticia para el cultivo de la remolacha: la  retirada de los cupos europeos por país que abre la puerta a nuevas plantaciones. España tiene plantadas en torno a las 35.000 hectáreas de remolacha, de las que unas 26.000 se concentran en Castilla y León y el resto en Andalucía. Si tenemos en cuenta que España consume en torno a los 1,3 millones de toneladas anuales y sólo produce 500.000 toneladas, el margen de aumento del cultivo es muy importante.

Así lo cree Donaciano Dujo, remolachero y presidente de Asaja Castilla y León, la organización que agrupa a más remolacheros en España. “Todo proyecto industrial que sea serio y viable en el sector nos parece positivo, ya que la competencia siempre debe suponer mejores precios para los agricultores para que las industrias no se rían de nosotros. España, tras la retirada de las cuotas por países, debe conseguir ser autosuficiente en el mercado del azúcar para lo que harían falta 800.000 toneladas más. España es un país que tiene agricultores, terreno e industrias para conseguir ser autosuficiente en el mercado azucarero”. Además, se trata de un cultivo muy social que aporta empleo y actividad donde está implantado. También es una alternativa interesante para la rotación de cultivos. Aunque el responsable de Asaja Castilla y León avisa: “Si no se tiene la cultura de la remolacha, como la hay desde hace muchos años en pueblos de Castilla y León, hay que estudiar muy bien los costes y su rentabilidad”.

Actualmente, el negocio del azúcar en España está en manos de dos grandes grupos: el británico AB Sugar, que compró en 2009 la antigua Azucarera a Ebro, y la cooperativa vallisoletana Acor. Esta última no ha querido manifestarse sobre la posible apertura de una gran industria azucarera en Mérida.

Un tema importante para los remolacheros es el futuro de las ayudas europeas al cultivo, clave en su rentabilidad. A los 31 euros por toneladas que pueden llegarse a cobrar por el producto hay que añadirle en torno a 11 euros de ayudas. “Habrá que ver cómo van a quedar en 2020 estas ayudas, porque sin ellas la rentabilidad del cultivo es muy complicada. El precio a cobrar también depende mucho de los mercados internacionales del azúcar”.

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